Quise decirte que estaba rota,
que herirte yo no quería,
sabía que cansado estabas,
y que de mí descansaras,
pero mi mente me la jugó,
porque yo no había dormido,
no había claridad en mi interior,
y solo te diste por aludido.
No pensaste en que gritaba,
por dentro mi alma se arrancaba,
no supe cómo decirte aquello,
porque tenía tanto miedo...
Si hubieras sido sincero,
y me hubieras dado cariño,
habría sido mucho mejor,
porque no habría tenido tanto miedo.
Me hacías comentarios escabrosos,
a los que no podía responder,
o tal vez solo con tus actos,
mi mente se disparaba, no sé.
Un día me mandaste unos audios,
era música que tú escuchabas,
fantaseé con estar a tu lado,
me moría de ganas por besarte.
Aunque me daba mucha vergüenza,
seguro estaría muy nerviosa,
mi cuerpo ardería a tu lado,
pero yo no te habría hecho daño.
Solo quería estar encerrada,
entre tus brazos, en tu pecho apoyada,
o tal vez solo tus dedos rozar,
para hacer que muy rápido respirara.
También me dijiste un día
"en dos semanas podrás tenerme",
me puse muy roja de repente,
y no supe cómo contestar.
Por una parte sonaba muy sexy,
pensar en tu cuerpo ardiente,
poder abrazarte teniendote sobre mí,
se me nubló la vista y el cociente.
También quise contarte,
que quería que estuvieras con los tuyos,
porque aunque me gustaba tenerte,
no quería que te sintieras muerto.
Por otra parte, tambien,
jugando con Fashi dijiste "córrete",
jugabas conmigo, lo sé,
pero, ¿no entiendes que eso me dejó sin sentido?
No me lo esperaba, y oh,
yo nunca pensaba en el sexo,
pero aquello me disparó,
imaginar tu voz y tu cuerpo...
Lo peor es que no podía
decir nada de lo que sentía,
porque siempre me cortabas las alas,
y eso siempre me dolía.
Tuvo también mucho que ver,
con aquella tarde horrible,
ojalá hubieras sido diferente,
y no hubieras abandonado mi ser.
Ojalá hubieras aceptado mi amor,
que aunque te hubieras enamorado de otra,
podrías haber aprovechado este calor,
y haber sido feliz conmigo, aunque te parezca una broma.