Quiero que me sometas,
mientras mueves tus caderas,
que me agarres del cuello,
lo suficientemente brusco
para ponerme a cien un rato,
y con cuidado para no hacerme daño.
Quiero ser tu muñeca,
que me hagas todo lo que tu quieras,
mi cuerpo es de carne, muy suave,
caliente y manejable.
Me muero de ganas porque la metas,
tenerte de forma pecaminosa,
escuchar los sonidos obscenos
que hacen nuestros sudorosos cuerpos.
Me gustaría saber qué me harías,
¿podrás decírmelo algún día?
Susúrramelo al oído,
mientras tocas mi cuerpo pervertido.

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