Estuve entre tus brazos,
mirandote a los ojos,
las pequeñas estrellas
iluminaban tu rostro.
Olías bien, inspiré hondo,
se abrió una flor en mi pecho,
me recosté aún más contra tí,
y mucho más quise sentir,
mi corasón latía rápido,
bombeaba en mis oídos,
pensé que podías escucharlo,
la vergüenza se dió paso.
Pero no dijiste nada,
solo me acercaste a tí aún más,
y me diste un beso fogoso
con el que me lo dijiste todo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario