Me dijiste que me olvidara de tí, que siguiera mi camino.
Que extendiera mis alas y volara en un soplido.
¿Porqué es tan fácil para tí
dejarme de lado y empezar a vivir?
¿Porqué no volviste a mí cuando te escribí aquella carta?
Dijiste que no te dejaba paz y que estaba obsesionada,
que te dejara en paz y que era mejor así,
que en cualquier recodo encontraría quien me hiciera feliz,
y ahora mi alma está marchita,
siente que para nadie es importante,
que no tengo derecho en esta vida,
y que tampoco puedo estar a tu altura,
qué suerte tener la inmensa fortuna
de tenerte enamorado,
qué suerte tiene la maldita
en la que tú te has fijado.
Ojalá ser más joven y guapa,
siempre diré lo mismo,
pero es lo que se queda en mi alma,
porque al parecer soy lo peor que ha existido
y no merezco nada...
Entonces, ¿cual es mi destino?

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