Ellas son mis únicas compañeras,
bajo la bóveda celeste estoy,
contemplando cómo se alzan, bellas,
bailando a un único son.
Te extraño en todo momento,
mi mente intenta divagar,
cummpliendo siempre con su trabajo,
y cuidandome de una forma banal.
Pero igual tú siempre presente,
en mis entrañas y mi mente estás,
date prisa en levantarte,
y correr hacia mí, mi capitán.
Cruzaremos el océano o el cielo,
montados en un barco pequeño,
así más cerquita estaremos,
escuchando vibrar a nuestro cuerpo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario