Siempre es lo mismo,
una rutina maldita,
un corazón marchito,
y muchas veces mi ruina.
Tengo una gran herida,
y muchas ganas de morir,
mi cabeza no está fría,
y no veo porvenir.
Algunas veces hay detalles
por los que creo merece vivir,
pero calla, no me mires,
lo que dije no es así.
Cualquier emoción que me haga sonreír
al fracaso está abocado,
porque en realidad poco me hace sentir,
mis sentidos están embotados.

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