Siempre espero con emoción poder escuchar tus canciones,
aunque también me dan miedo y alteran,
mi corazón sigue latiendo con ellas,
y en mi vientre hay como dos dragones,
que muerden y rugen y queman mi interior,
porque saben lo que sientes tú y lo que siento yo,
y no entienden porqué estamos perdiendo el tiempo,
si algo tan importante se plasmó.
Nunca te dije aquél día en el que me mandaste una canción,
la que escuchabas solito en tu habitación,
que yo moría de amor con aquello,
y que tan sólo quería acurrucarme en tu pecho,
sentir cómo tus brazos se posaban en mí,
o simplemente un roce de tu meñique ya me hacía tilín,
pero tuve miedo de incomodarte,
porque mis comentarios te disgustaban aparte,
así que mordí mi lengua y dejé que mi pecho se hinchara,
soñando que estaba contigo a tu ladito o contra tu espalda.

No hay comentarios:
Publicar un comentario