No me digas que deje de quererte,
ni que te olvide, esa es mi mala suerte.
Tal vez tú olvides mis palabras,
lo que te dije y cómo te traté.
Ellas no estaban vacías,
y por ahí puede que, tal vez,
no me dejes del todo en la cuneta,
y recuerdes que te amé.

No hay comentarios:
Publicar un comentario