Desde el día en que te conocí mi mundo se derrumbó,
pasando de ser días átonos a toda una emoción,
y aunque ha pasado el tiempo y todo cambió,
el sentimiento base perdura en mi corazón.
Las flores marchitadas parecen proclamar
que nuestros nombres en tumbas ya están,
aún así no creo eso, mi vida,
queda mucho tiempo y besos por dar.
Te guardaré en mi pecho,
en un rincón afelpado,
donde puedas descansar resguardado
y sientas mi calor en tus huesos.
Dentro de un arcón diminuto
está guardado el tesoro más valioso,
pequeñas botellas con recuerdos
que alejan el amargor en estos tiempos.
Risas y cantos, reproches y llantos,
todo guardado, que no se pierda, ¡¡al tanto!!

No hay comentarios:
Publicar un comentario