Es una necesidad.
En cualquier momento llegas a mi mente y me rompes sin más.
Me echo a llorar, porque no tengo tus besos y no los dejo de añorar.
¿Quien más puede tenerlos?
Ah, ya sé, la chica de tus sueños.
Ni tan solo es envidia, es dolor,
porque yo llegué antes y no pude obtener mi valor.
Es horrible sentirse así,
un muñeco de trapo que no quiere estar aquí,
y que se pregunta cada día
donde estás tú, vida mía,
y a quien tienes a tu lado,
con quien hablas y ríes hasta el hartazgo.
Quiero estar a tu lado, muy cerquita de tí,
sentir tu respiración y el latido que se iguala a mí,
Necesito, a veces, de tus besos,
¡¡me siento tan sola, y no es despecho!!
Sólo soy una chica, como te dije,
con un corazón prendido de un dije,
que cuelga de tus manos, y no es obsesión,
solo vienes a mi mente, estás en mi interior.
Te echo de menos, mi rey,
¿Qué es lo que puedo hacer?
Si se quedó casi en nada,
o en un todo, capado por una espada,
que con un certero golpe nos desunió,
producto de la rabia y el rencor.
Yo te espero, vida mía,
esperando que algún día…
podamos vernos así como somos,
sin tenernos asco ni rabia ni odio,
y que simplemente nos besemos,
así como si nunca nos hubiéramos separado.
Simplemente un beso de amor,
una caricia en la mejilla, no decir adiós,
sino empezar, no, qué digo, continuar,
una bonita historia que empezó sin más,
y que sigue latiendo con fuerza,
susurrarnos : “dejemos que crezca”
Mirarnos fíjamente a los ojos
y sentir un rayo atravesar nuestras venas,
algo tan cálido como el sol,
que hace que brillemos con fuerza.

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