Dime que me quieres con el corazón,
besa mi cuello hasta que pierda la razón.
Toma mi mano, aprietala,
besa las yemas de mis dedos y regalame un mirar.
Apoya tu frente en la mía,
acaríciame la mejilla,
recuerda mi calor y mis besos,
y mis palabras que se guardan en tus huesos.
Despierta tu corazón, que está encerrado en un rincón,
y deja que se altere y se encienda y arda a mi tacto, amor.

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