Ven, corta mi cuello con ese cuchillo que llevas.
Rompe mi cráneo con el mango, dale fuerte, con ganas.
No te cortes, mujer, que ya no quiero estar aquí,
y aunque duele mucho, bueno, así me aseguro de no revivir.
Tus ojos me miran desquiciados,
y esa sonrisa que tiembla en tu cara,
me dicen que estás muy tarada,
y que esto lo estás disfrutando.
Bien, es un negocio, tú quieres mi vida y yo te la daré,
total, qué coño hago aquí, si he perdido la oportunidad de querer.
Hunde el filo en mi espalda, total, ya estoy hecha a puñaladas,
y aunque escuece al principio, sé que mis ojos cerraré.
Y por fín con un largo suspiro y bocanadas de aire limpio,
el sueño se hará conmigo y en el suelo moriré.

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