Es muy deprimente, igual que cuando al espejo me miro,
y aparece mi reflejo que incluso para mí es desabrido.
No te quieras meter en mi mente, porque vas a vomitar,
el pestazo a sangre y sudor se confunden con el de los huesos al marchitar.
Mi mente es un palacio para la hueste infernal, perfecta para que vengan a jorobar,
ya que un jardín con espinos es, de colores ocre, rojo y café.
Sombras y dioses antiguos intentan hacerme desfallecer,
provocando en ellos mismos su propio placer,
levándome a cuotas altas de locura,
donde campan a sus anchas jodiendome el alma.
Cuchillos, cadenas, lágrimas y tormento,
casi el mundo de Hellraiser podría parecer,
ya que a mis demonios les gusta corroer
y provocar ira y repudio, y mucho llanto.
No te mentas en mi mente porque te vas a sorprender,
nadie sabe el sufrimiento de cada cual ni su proceder,
nadie está a salvo de semejante vacío,
especialmente en esta sociedad donde todo es impío.

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